CATALOGACIÓN DE GRUPOS Y EXCLUSIÓN SOCIAL

El análisis de los grupos de personas catalogadas según su origen cultural, en muchas ocasiones lleva a la estigmatización y marginación de aquellos que quedan fuera de la cultura dominante.  A través de este enfoque se construyen diferencias en base a rasgos de conducta que acaban por convertirse en motivos de segregación social que imposibilitan la convivencia. Casualmente, aquellos partidarios de la diferenciación cultural suelen hacer coincidir las fronteras relativas a hábitos y costumbres con una pigmentación de la piel diferente.

 

Este particularismo cultural termina estancando la realidad de las víctimas de la exclusión y apagando la llama de la comunicación y el entendimiento interculturales.

 

Dicha exclusión no tendría lugar sin una construcción de la identidad que señala un nosotros y consecuentemente un ellos. Pues esto es lo que hace que a determinados grupos se les niegue la pertenencia, y que independientemente de que a nivel legal se incluyan en el sistema social, acaben constituyendo el antimodelo de aquellos que han establecido la distancia.

 

A los grupos periféricos, si bien se les permite contribuir al bienestar general a través de su empleo y participación en otros sectores de la vida, no se les reconoce prestigio alguno ni poder legítimo, de manera que se les invalida a la hora de actuar, decidir o evaluar por sí mismos.

 

Actualmente es muy necesario que nos descentremos de nosotros mismos, puesto que la sociedad moderna es la que crea mayores construcciones categóricas que no solo fomentan la discriminación y la exclusión social, sino que además dispone de medios para convencer de su lógica y materializar dichas ideas.

MANIFESTACIÓN (Antonio Berni)

 

Edgar Zamora Malagón

(Respuesta adaptada sobre una de las cuestiones pertenecientes a las Pruebas de Evaluación Continua de la asignatura “Educación Intercultural” de la UOC) 

FUNDAMENTALISMO CULTURAL APLICADO AL COLECTIVO GITANO

Ciertamente el colectivo gitano ha sido víctima del racismo, ahora racionalizado y convertido en fundamentalismo cultural, durante muchas generaciones. Siendo algo muy evidente en la actualidad y que se ha llamado “antigitanismo” por algunos críticos de esta poderosa arma vejatoria cargada de ignorancia.

 

Muchos representantes políticos y medios de comunicación influyentes en la sociedad moderna occidental, creyendo disponer de cierta supremacía cultural edificada sobre la noción nacionalista de exclusivismo cultural, fomentan la exclusión y su consecuente segregación ciudadana.

 

De esta manera, el poderoso liberalismo, dirigente de masas, se pronuncia en contra de aquellas culturas a las cuales generaliza y solidifica, por no adaptarse y asimilarse a la suya propia. Y habla en nombre de una sociedad que desearía percibir con uniformidad pero que para su lamentación, resulta cuanto menos heterogénea.

 

Los individuos pertenecientes al colectivo gitano no se quedan fuera de los prejuicios y estereotipos con los que se clasifica a las minorías sobre su aspecto, clase social i educación. Todo ello juzgado desde unos referentes culturales xenófobos y clasistas que atraviesan muchas miradas, generalmente inconscientes de ello.

 

En muchas ocasiones, la sociedad, los profesionales, instituciones y  empresas se amparan erróneamente en el concepto de libertad de expresión para pasar por encima de la ética, tirando por los suelos y machacando la dignidad de las personas. De manera que, tanto el factor humano, como la profesionalidad y el código deontológico de esas acciones o actividades laborales, quedan anulados por su misma mala praxis.

 

Cabe destacar que hay ciertos límites recogidos en la Constitución en base a la propia libertad de expresión, tales como el derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen, que continuamente se ignoran o se muestra indiferencia hacia los mismos, la cual cosa juega en contra del avance social.

 

Veamos este mismo patrón reflejado en un caso que he podido ver de cerca:

 

Miguel era uno de mis compañeros de trabajo hace un par de años, con el cual me llevaba realmente bien. Gitano, con unos rasgos físicos muy marcados y un habla típica de la etnia; se le identificaba a leguas como tal. Sinceramente, a pesar de los tópicos, creo que era uno de los mejores trabajadores de aquella empresa. Llevaba cuatro años allí, había perfeccionado hasta tal punto la realización de sus labores, que todo cuanto hacía parecía fácil, hasta que te tocaba a ti llevar a cabo ese mismo trabajo. Asimismo, era una persona amable, respetuosa y sabía enseñar, aunque no le pagaban por ello. Era sordo de un oído, tenía tres hijos, uno con discapacidad psicomotriz, y estaba casado con una paya a la que amaba y respetaba profundamente. Miguel, esperaba que tras la finalización de su contrato con la ETT, la cual había intermediado con la empresa durante esos cuatro largos años trabajando de noche, sin vacaciones ni pagas extra y cumpliendo por encima de sus responsabilidades, le hicieran por fin de empresa. Pero no fue así, pese a las promesas hasta el último día por parte de su encargado, al finalizar dicho contrato se quedó en el paro. Sin embargo, muchos habíamos sido testigos de la entrada directa de personal, generalmente sin especialización y sin experiencia, contratado por la empresa; que tras seis meses de prueba hacían fijos, como habría sido mi caso si no me hubiera marchado de aquel lugar que no era para mí, pero que sin embargo Miguel amaba. Si bien es cierto que a diario tenía que aguantar comentarios y bromas basadas en generalizaciones sobre los gitanos, muchas con poco humor y no buena intención por parte de otros compañeros, en ningún momento se le hizo referencia a su origen cultural cuando le dieron la patada. De todas formas, no encuentro otro motivo, sino el antigitanismo, por el cual fuera tratado como un juguete, desvalorizado, engañado y echado sin aprecio alguno por su dignidad personal y la integridad de su familia.

 

Este es un ejemplo concreto de fundamentalismo cultural en las empresas e instituciones. Sin embargo, dicho caso, si fuera denunciado, tiene muy pocas posibilidades de ser tomado en consideración por un tribunal, al menos para Miguel, el cual piensa que por el hecho de ser gitano, sus derechos fundamentales tienen menos valor para un juez que los de cualquier otra persona perteneciente a la cultura y a la raza dominante, y tristemente es probable que tenga razón.

GITANOS (Rafael Estrany)

 

Edgar Zamora Malagón

(Respuesta adaptada sobre una de las cuestiones pertenecientes a las Pruebas de Evaluación Continua de la asignatura “Educación Intercultural” de la UOC) 

EL CONCEPTO DE CULTURA Y ALGUNAS DE SUS CARACTERÍSTICAS:

En la actualidad, el concepto de cultura ha cobrado gran relevancia en el campo político, desde el que se pretende ofrecer solución a las problemáticas de un mundo en plena globalización, y en el que las relaciones crecen y con ellas la diversidad de identidades, las cuales son a la vez cambiantes y flexibles.

La tergiversación política del término, puede hacer resurgir el racismo y la discriminación bajo el amparo de las denominadas diferencias culturales. Esta afirmación de las diferencias es, en muchos casos, paradójicamente incentivada por los crecientes rasgos en común que tiene nuestra sociedad globalizada.

Si bien las culturas derivan de las disparidades entre individuos y grupos, la globalización comporta procesos de estandarización cultural, con los que surgen los nacionalismos separatistas. Es esta reivindicación de las diferencias lo que a día de hoy está dotando de mayor importancia al concepto de cultura.

Es por ello que se hace imprescindible comprender la inestabilidad de la cultura y lo cambiable que resulta. Asimismo, puesto que se puede convertir en una potente herramienta de manipulación con la que crear fronteras sociales, es conveniente observar en profundidad algunos de sus rasgos más característicos.

 

La cultura es un comportamiento que se aprende a través de los procesos de socialización, ya sea de manera cotidiana o a través de ritos o costumbres, que nos brinda la comprensión sobre cómo actuar según el contexto de la situación. Esta se construye a lo largo de generaciones y siempre está en transformación. Un ejemplo de este continuo cambio lo encontramos en el Hip Hop español, un movimiento artístico y social que forma parte de la cultura urbana del país.  Este, sin dejar de mantener siempre los mismos pilares, los cuales vienen a ser el rap, el breakdance, el turntablism y el grafiti, su representación ha ido transformándose a lo largo de los años, pareciendo en ocasiones, para ojos del desconocimiento, dinámicas totalmente diferentes a las del pasado, con alteraciones incluso en los valores generales que con ellas se transmiten.

La cultura también son las formas de percibir; creencias y perspectivas que dotan de significado la realidad que nos rodea. Una muestra de ello la encontramos en la sociedad moderna, en la que impera una visión materialista exacerbada, concibiendo la existencia únicamente como la vida en el plano físico.

Los símbolos se utilizan como transmisores de cultura. Si bien estos se asocian a elementos místicos o religiosos, su espectro es mucho más amplio, pues los utilizamos para referirnos a nuestra realidad. De hecho, el lenguaje articulado, el cual fue un importantísimo instrumento evolutivo, y que todos utilizamos para expresar ideas, no deja de ser un conjunto de símbolos.

El relativismo y la diferencia son parte intrínseca de la cultura, pues cada individuo tiene sus propias coordenadas culturales, independientemente del contexto social, creencias, valores y símbolos compartidos con el grupo, así como del conjunto de otros aspectos integrados en el entorno en el que encuentra. Es por ello que mi hermano y yo, si bien partimos de una misma base cultural, cada uno de nosotros observa el mundo con sus propios ojos y nos formulamos criterios diferentes sobre una misma realidad. Asimismo, esta diferenciación se ve amplificada con relación a mi vecina, de sesenta años, religiosa, actriz y millonaria. Esto nos enseña que, incluso compartiendo una misma cultura, podemos encontrarnos con una enorme heterogeneidad.

 

Como vemos, las particularidades y características de una cultura están vinculadas con el entorno social y político, y ésta se va modelando y adaptando según los acontecimientos que se dan en dichos ámbitos. Con todo ello, vemos que los discursos basados en la exclusión cultural, en cualquiera de sus formas, no disponen de fundamento sólido alguno, puesto que incluso el mismo concepto de cultura carece de estabilidad.

 

CUEVA DE LAS MANOS (Pintura Rupestre; río Pinturas, Santa Cruz – Argentina)

 

Edgar Zamora Malagón 

(Extracto adaptado del trabajo para la Prueba de Evaluación Continua de la asignatura “Educación Intercultural” de la UOC) 

EL PROCESO DE AYUDA INTERCULTURAL

El proceso de ayuda intercultural se fundamenta en el respeto a la persona, incluyendo su visión del mundo, su sistema de valores y necesidades. Para ello se requiere de una escucha comprensiva, basada en la aceptación y la transmisión de confianza en la relación. En esta acción no se intenta imponer modelo social alguno, más bien se le permite a la persona definir por si misma aquel modelo que se adapta mejor a sus necesidades. En ello se admite el valor del hombre, independientemente de su raza, religión, opinión política o comportamiento, bajo el compromiso por el respeto a las diferencias características de individuos, grupos y comunidades, el cual se desarrolla en una lucha consciente contra el propio racismo. Estas diferencias hacen alusión a las múltiples facetas características de la identidad sociocultural, la cual evoluciona y cambia a medida que pasan los años en el país de acogida.

 

Las experiencias ligadas a la trayectoria migratoria o al exilio político tienen efectos en el plano social, jurídico, económico y psicológico de la persona, deviniendo en crisis que reestructuran la propia imagen y los sentimientos de pertenencia. Es por ello que el reconocimiento del extranjero va mucho más allá de conocer su cultura de origen. Este es un proceso de interacción horizontal entre el inmigrante y el profesional.

 

En las interacciones interculturales, dos identidades se otorgan sentido mutuamente en contextos particulares. Estas son relaciones en la que subjetivamente, se interioriza la cultura del otro en función de su edad, sexo, estatus social y trayectoria personal; de manera que dicha concepción cultural es relativa y está condicionada por la relación con el individuo o colectivo con el que se interactúa. Siendo conscientes de ello, podemos reconocer que la diferencia es siempre con respecto a uno mismo.

 

Las diferencias en la relación entre el profesional y el inmigrante no son solo culturales. Se trata de una relación entre una cultura valorada, con una identidad amenazante, y otra desvalorizada con una identidad amenazada, en una dinámica de estrategias ofensivas y defensivas por ambos lados.

 

La psicología social describe esta dinámica de identidad basada en los estatus de poder entre los protagonistas de distintos grupos étnicos. Asimismo, en todo proceso de ayuda desarrollado en el marco de la acción social, psicoterapéutico o educativo, estas relaciones siempre están presentes.

 

Los conflictos entre pueblos diferentes a lo largo de la historia influyen en las relaciones interculturales aunque sus protagonistas nunca hayan estado implicados.

 

La eficacia en el trabajo de los profesionales no se logra reduciendo la acción social al simplismo de conocer la cultura del otro, ni tampoco al hecho de pertenecer a la misma etnia.

Si bien el conocimiento objetivo es importante, el contacto intercultural es más complejo. Este proceso de reconocimiento se desarrolla teniendo en cuenta tres factores clave, la cultura subjetiva y singular de cada persona, la interacción entre dos actores y las desigualdades sociales, económicas y políticas presentes en ambos.

 

La identidad del profesional se convierte en un obstáculo en el reconocimiento del otro cuando los filtros que distorsionan su trabajo, tales como prejuicios, estereotipos, valores, normas culturales, presupuestos e ideologías, originan malentendidos que interfieren en la relación intercultural. Están originados en percepciones unidimensionales, reductoras, destructoras o desvalorizantes y pueden hacer fracasar el proceso de ayuda.

 

Los modelos predominantes en las diferentes áreas de la vida de las sociedades modernas, muchas veces son percepciones opuestas a la concepción que tienen las culturas no occidentales sobre esos mismos temas. Estas son zonas sensibles, propensas a la incomprensión y al conflicto, pues en ellas no solo vemos diferencias sino que las rechazamos y las juzgamos como modelos que han caducado.

 

Estas confrontaciones con las diferencias culturales pueden hacer resurgir inhibiciones tales como aquello que es impensable en una cultura frente a la valoración por parte del otro, o los antiguos modelos que despiertan la angustia individual y colectiva debido a la fragilidad de las nuevas formas de funcionar y de percibir. Son estos arcaísmos los que pueden hacer sentir amenazado al profesional en su identidad, provocando de esta manera una violencia simbólica por su parte, basada en la descalificación y negación del sentido de pertenencia del sujeto al que se quiere ayudar.

 

Para superar estas dificultades se hace necesario el desarrollo de una actitud de acercamiento cultural que vaya más allá del saber objetivo sobre el otro. Ello requiere de un proceso dinámico y dialéctico que se desenvuelve a partir de tres pasos entrecruzados.

 

 

LA DESCENTRACIÓN:

DANZA DE LOS CONTINENTES 2 (Guillermo Maqueda)

Se trata de tomar distancia de nosotros mismos con el fin de percibirnos como portadores de culturas y de subculturas en las que se integran modelos profesionales y normas institucionales, las cuales forman parte de nuestra trayectoria personal. De manera que aprendamos a observar la relatividad de los puntos de vista surgidos de nuestra identidad social y cultural.

 

Es muy interesante observar como es a través del choque con las actitudes y comportamientos que nos resultan diferentes o extrañas, las cuales nos hacen de espejo,  que nos damos cuenta de nuestras propias normas y valores.

 

Para permitirnos los beneficios que nos aporta la descentración en el trabajo social, es de ayuda desconfiar de nuestras primeras impresiones y tomarlas como provisionales.

 

Para conocer al otro de manera transparente nos interesa hacer emerger las imágenes guía, aquellos valores implícitos que nos permiten descodificar y evaluar las situaciones. Hacer surgir los modelos relacionados con los roles masculinos y femeninos, la vida familiar y comunitaria, la educación, la religión y lo sagrado. Y otros valores menos conscientes como la comunicación, la concepción del tiempo y del espacio o la relación con el cuerpo.

 

También debemos reflexionar sobre las aparentes evidencias basadas en los modelos técnicos y científicos occidentales relacionados con el desarrollo social, la concepción del individuo, el control sobre la naturaleza, o el funcionamiento del cosmos.

 

Paradójicamente, la descentración nos lleva a conocernos y a situarnos mejor con respecto a los demás, lo cual nos permite adentrarnos eficazmente en el sistema del otro.

 

 

EL DESCUBRIMIENTO DEL SISTEMA DEL OTRO:

QUITO Y SUS ENCANTOS (Jorge Perugachi)

Esta apropiación cultural nos exige una actitud de apertura y esfuerzo por descubrir los referenciales que la otra persona interpreta e integra de manera singular. Se trata de hacer observaciones partiendo desde la perspectiva del otro, teniendo en cuenta las estrategias y códigos culturales que utiliza para crear su identidad.

 

Para ello, si bien hay que informarse sobre su cultura, ya sea a través de lecturas o de viajes con los que adentrarnos en la diversidad y en el exotismo, eso resulta insuficiente, pues, si queremos abrirnos a una verdadera empatía, debemos integrar la dimensión individual de sentido de la persona mediante el planteamiento de cuestiones más personales.

 

También es necesaria la escucha del discurso de la otra persona sin interpretarlo ni buscar causa alguna sobre su conducta. Asimismo, deberemos preguntar por el sentido y el valor de las palabras que el otro utiliza, pues muy probablemente los marcos de referencia lingüísticos y simbólicos no coincidan con los nuestros.

 

Más allá de las palabras, el ser humano se comunica a través de detalles a menudo inconscientes, más sutiles y significativos. Es por ello que nos conviene estar atentos al contexto de la comunicación, a las ropas, el simbolismo, el espacio desde el que el otro nos habla y, sobretodo,  a sus gestos y postura corporal.

 

Este descubrimiento requiere de tiempo para aprender y madurar de forma progresiva. Y sin embargo, seguirán surgiendo malentendidos que deberemos reconocer.

 

 

LA NEGOCIACIÓN Y LA MEDIACIÓN:

MÚSICA (Henri Matisse)

Estas forman parte de la resolución de conflictos entre los códigos culturales de la sociedad de acogida y las familias inmigrantes. El proceso de negociación nos ayuda a encontrar una salida a la compleja cuestión sobre los límites de tolerancia frente a comportamientos aceptados en una sociedad de origen concreta pero que para nosotros atentan contra nuestros principios educativos.

 

En la negociación se aseguran una serie de intercambios con el fin de llegar a un acuerdo cerrado, mientras que en la mediación se lleva a cabo una acción destinada a reconciliar a las personas. En ambos casos existe el compromiso de caminar para apaciguar o evitar el conflicto. De esta manera, en la acción social se evita la imposición de códigos dados por la violencia simbólica de la negación del otro o de la indiferencia. En los casos en que el otro no es tenido en cuenta, este puede reaccionar con resistencias o a través de una sumisión pasiva, que no favorece la resolución de los conflictos ni el proceso de ayuda.

 

Este compromiso común obliga a aclarar los límites que no deben ser traspasados por ninguno de los actores; la cual cosa provocaría la pérdida de identidad, la marginación por parte del grupo o el fracaso de la misión profesional.

 

Para que la negociación y la mediación puedan llevarse a cabo, deben darse tres condiciones previas. La primera se basa en el reconocimiento de que existe un conflicto de valores entre la familia inmigrante y la sociedad de acogida o el profesional, que no debemos confundir con malas conductas que se deban eliminar. Otra condición es la consideración del inmigrante y de su familia como iguales a nosotros, concediéndoles el poder que merecen y el respeto por su punto de vista. La tercera condición requiere de que la aproximación, como punto de partida, se lleve a cabo por ambas partes y de manera consciente.

 

La psicología social demuestra que los soportes institucionales pueden estimular el contacto entre grupos. Para ello, se debe facilitar la toma de conciencia de que los objetivos compartidos con los grupos extranjeros son alcanzables. Lo cual permite lograr una interdependencia, el reconocimiento de una posición de igualdad y una perspectiva de cooperación.

 

 

LOS PRINCIPIOS DE LA NEGOCIACIÓN:

CAMILA (Oswaldo Guayasamin)

Son muchas las ramas profesionales que han querido aproximarse a este tema y que se han planteado preguntas y dado respuestas en base al aprendizaje de la tolerancia y la coexistencia entre grupos y culturas diferentes.

 

La filosofía nos habla de la necesidad de relacionarnos asiduamente, escuchando los postulados y argumentos del otro de forma atenta y racional con el fin de comprender las posiciones de ambos. De manera que abramos nuestra mente hacia otras formas de racionalidad humana.

 

La psicología hace hincapié en la gestión de una sociedad culturalmente plural a través de la comunicación y el diálogo dentro de las instituciones, donde ambas partes puedan influenciarse y así construir conjuntamente realidades interpersonales satisfactorias. Los principios de esta coexistencia  pasarían por el examen racional de las diferentes perspectivas, el rechazo a las verdades definitivas propias o ajenas, permitirnos modificar mutuamente la representación de una misma realidad y adentrarnos en la creación conjunta de cultura.

 

El psicoanálisis se enfoca en el rol liberador del trabajador social como acompañante y mediador entre los jóvenes inmigrantes de segunda generación, los cuales se encuentran entre la tradición y la modernidad, y la sociedad que les rodea. Evitando así, los peligros de la violencia simbólica y acotando las distancias entre unos y otros.

 

La etnología, que es la ciencia que estudia las causas y razones de las costumbres y tradiciones de los pueblos, nos dice que cada cultura está formada por un núcleo específico y relativamente estable, oculto del espectador exterior,  y una zona fluida de alternativas que lo rodean y que se adaptan a las circunstancias. Este núcleo es la cultura base que mantiene la diferenciación entre sus miembros y los demás, e intentar transgredirlo atenta contra los fundamentos culturales, la coherencia y el sistema de sentido del colectivo, lo cual provoca la crítica y el rechazo por parte del grupo. Generalmente, el individuo inmigrante, procedente de una cultura concreta, e inmerso en la sociedad de acogida, mantendrá las especificidades culturales que considere significativas y que le permitan enfrentarse a su nueva situación. El profesional deberá tener en cuenta que si bien los modelos sociales son rígidos y persistentes, existe un amplio abanico de márgenes que permiten la adaptación, zonas en las que la negociación puede adentrarse y corregir la mecanicidad de los modelos culturales.

 

 

LOS LÍMITES DE LA APROXIMACIÓN INTERCULTURAL:

PATERA (Angel Zabala)

Para que un trabajo basado en el proceso de ayuda intercultural pueda resultar válido, es necesario observar los límites de la aproximación.

 

Estos pueden partir de un orden cultural, en los que la comprensión de los códigos culturales no solo es dificultosa sino que además la intervención profesional se realiza en situaciones de conflicto individual o familiar. Para hacer frente a ello, es conveniente apoyarse en los mediadores procedentes de las comunidades de origen, los cuales nos ayudarán descifrar las situaciones complejas y facilitarán la comunicación en ambos sentidos. De todos modos, hay que tener en cuenta que dichos mediadores también pueden encontrarse con dificultades en el entendimiento con sus paisanos, ya sea debido a las diferencias de clases sociales, de niveles de aculturación o de estrategias de integración.

 

Los límites también se originan desde las instituciones, las cuales han de esforzarse por reconocer las diferencias culturales si se desea desarrollar una aproximación intercultural de calidad. Esta evolución institucional, valorando también el trabajo de los profesionales, y cooperando con los mismos, es la que dará pie a una verdadera integración de los inmigrantes.

 

 

Edgar Zamora Malagón

(Artículo desarrollado partiendo del trabajo de Margalit Cohen – Émérique. Fundamentado en mi experiencia laboral en el Centro de Menores Extranjeros No Acompañados – MENA – ORIÓ de Tarragona, durante el año 2018. Y avalado por las Pruebas de Evaluación Continua de la asignatura de Educación Intercultural perteneciente al Grado de Educación Social de la Universitat Oberta de Catalunya).  

NAHIA (Capítulo XII)

El instinto era lo único que les mantenía en pie, saltaban cada piedra y esquivaban cada rama gracias al legado genético. Eran animales en peligro, presas huyendo de sus depredadores.

 

Tras varios kilómetros corriendo sin parar, las piernas de la pequeña Zineb no aguantaron más y cayó. Drem, que aún se aferraba a su mano, se detuvo de golpe para no arrastrarla. En esos segundos de respiración, el gato tomó conciencia de la gravedad de la situación. Las embarazadas, los niños, los ancianos… ¿seguirían con vida? Se escuchaban los rugidos de locura a pocos metros, que parecían carcajadas. Varios jóvenes pasaron apresuradamente por su vera sin detenerse, cegados por el miedo.

 

Zineb se encontraba al borde del desmayo, su temperatura era excesiva y comenzaba a echar la misma espuma por la boca que sus padres poco antes de llegar al límite del fin de la cordura. Una joven embarazada paró al ver al felino intentando llevarse a la pequeña a la espalda para cargar con ella. Dos panteras dementes se le lanzaron encima a toda velocidad, la reventaron casi al momento.

 

Drem no se daba por vencido, la idea de dejarse atrapar no pasó por su mente ni un solo instante, y ni mucho menos la de abandonar a su hermana para salvar la propia vida. O lo lograban juntos o no lo conseguiría ninguno, esa era su convicción y el único fin posible para él. Sin embargo, la existencia, que nada tiene que ver con la concepción de justicia que albergan los seres conscientes,  estaba gestando un duro desenlace alternativo para ambos.

 

Uno de los Pershambals trastornado,  que pocos minutos antes estaba devorando el vientre de la preñada, arrancó a Zineb de la espalda de su hermano de un zarpazo. Se dirigió hacia el débil cuerpo de la cría en el suelo, acercó sus fauces, agarró la cabecita con la dentadura y ante los ojos de Drem, apretó los dientes con fuerza. El siguiente iba a ser él.

 

Las pulsaciones del gato, hasta entonces aceleradas, parecieron pararse. En su interior se hizo un vacío tan grande que comenzó a escuchar su propia respiración de manera estruendosa. Ya no había por lo que vivir ni por lo que luchar. Ni madre, ni padre ni hermana, ni clan. Mientras aquel monstruo devoraba a la felina, el segundo se acercaba a él tranquilamente; era un depredador ante una presa inmóvil que no iba a escapar ni a oponer resistencia, y ese diablo podía olerlo. Drem, preparado para morir, veía pasar dentro de sí las imágenes de su feliz y tierna infancia en blanco y negro.

 

Relden,  el mejor amigo de Dexo y uno de los adultos que se ocuparon de proteger al clan con su vida, alcanzó a la fiera grillada. Agarró su cráneo y lo estrelló una y otra y otra vez contra las rocas. Se estaban acercando varios infectados chiflados más, sus jadeos podían oírse. Gritando, se dirigió a Drem pidiéndole que se marchara. Al ver que el muchacho no reaccionaba, éste le golpeó en el hocico con el dorso de la mano. Le rogó que se salvara de una manera tan desesperada, que el gato creyó ver el espíritu de su propio padre en la mirada de ese protector. Eso le despertó lo suficiente como para cerrar los ojos, apretar los párpados y salir corriendo hacia el fin del mundo.

 

Relden luchó hasta la muerte, representando la verdadera esencia guerrera de la tribu. Drem, sabiendo que lo mas probable era que acabase siendo aniquilado, optó por lanzarse al precipicio que daba al río Hanuka, el cual se encuentra en el Valle Nimura.

 

Amanecía, y Algar se encontraba recolectando larvas de Crisepa para los desayunos de aquella semana. Estos mosquitos gigantes, cuya picadura puede dejar en coma a cualquier mamífero pelón, no significan peligro alguno para la raza de los Cova; su rugosa piel excreta una sustancia viscosa con una feromona que aleja a cualquier vampiro chupador; lo cual, no hace sino salvar la vida del mismo, pues moriría tras la primera succión de la venenosa sangre de sapo.

 

De pronto divisó un cuerpo extraño y peludo en el agua, se acercó al mismo con cautela y descubrió que se trataba de un crío de Pershambal moribundo. Dejó lo que estaba haciendo, se echó el gato al hombro y lo llevó a casa. Puso a Drem en el estanque, arrancó una buena cantidad de hojas y flores del arbolillo procedente del Bosque de los Ancianos y las introdujo en el agua. Cuando el felino recobró el conocimiento, no solo había desaparecido la infección de su cuerpo, sino que ni siquiera había rastro del zarpazo con el que su madre, endemoniada, le había marcado media cara.

 

 

Edgar Zamora Malagón

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