INVESTIGACIÓN MILITANTE

La Investigación Militante es la seña de identidad de un número cada vez más significativo de colectivos y movimientos implicados en la acción social.

 

La práctica de esta militancia se basa en el pensamiento y expresión de una política del contrapoder. La esencia de dicho concepto está en la resistencia frente al poder establecido, en la insurrección y en la constitución de un nuevo poder creativo. Desde el contrapoder se establecen relaciones humanas asentadas en experiencias alternativas de lucha en pro de la multiplicidad, la solidaridad y la libertad.

 

Los investigadores militantes tienen como premisa cuidar de la dignidad de las personas, así como de la justicia social. Desde este prisma se dejan de concebir las formas de fabricación capitalista y masmediática como posibilidades de acción y se abren camino a través de dispositivos de producción basados en la singularización colectiva.

 

Su aplicación en el estudio pedagógico y en la práctica de la educación social lleva a la rotura de paradigmas basados en formas reduccionistas del ser humano y en consignas generalistas. La investigación militante se aparta de las recomendaciones normativas y de las lecturas intelectuales y dirige las acciones sociales educativas por la senda de la experimentación efectiva, haciendo que el pensamiento pedagógico atraviese de forma transversal tanto los niveles microsociales como los institucionales y globales. Une ambas disciplinas desarrollando una manera de pensar físicamente activa en voz y acciones, e implicada en la concepción alegre de la lucha social, con el fin de apropiarse del porvenir.

 

La construcción de mapas de acción ayuda a comunicar los fundamentos de nuestra disciplina. En ellos se expone lo que se está viviendo, lo que se ha experimentado y el camino dinámico que se hace. Con estos mapas se expresa todo aquello que suele quedar al margen de las prácticas oficiales.

 

Lo anterior cobra sentido gracias a la figura del Investigador Militante, pues éste es quien desarrolla y aplica aquellas iniciativas que desde la sociabilidad buscan el reconocimiento de la propia humanidad por parte de las personas y grupos, trabajando de forma local en colectivos autónomos que traspasan las reglas que la academia impone. Esto se lleva a cabo haciendo frente a las limitaciones perceptuales de las miradas dominantes sin caer en la trampa del enfrentamiento, la oposición o el victimismo.

 

Y es gracias a la horizontalidad ética con la que actúa la Investigación Militante, provista de la mirada inocente, extrañada y sensible de un niño al ver y cuestionarse la realidad del mundo que percibe, que se logra la libertad interna de los propios militantes. Lo cual suele resultar en un verdadero impacto positivo y transformador del corazón de los seres con los que se trabaja, a los cuales no se objetualiza, y se convierten así en actores políticos que se mueven inspirados por el encuentro con la verdad común.

 

ARTÍCULO INSPIRADO EN:

García Molina, José (2012) ¿Politizar la investigación pedagógica?, Cartografías pedagógicas para educadores sociales. Editorial UOC. Colección Laboratorio de Educación Social nº 4.

 

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