EL SECRETO DE LA ABUNDANCIA

Si bien no siempre podemos controlar lo que parece estar ocurriendo en nuestra vida, sí que podemos dominar nuestra manera de contemplarlo, y por lo tanto, los sentimientos que ello provoca en nosotros.

 

En relación al tema de la escasez y de la abundancia, es sorprendente tomar conciencia de cuanta gente del llamado primer mundo, piensa que necesita muchas cosas materiales. En el caso de España, durante la Guerra Civil y su posterior dictadura, si tenías un techo sobre tu cabeza y suficiente comida, podías sentirte agradecido. Aunque por aquel entonces también había gente rica, la estrategia de la mayoría de los ciudadanos era la supervivencia.

 

La llegada del capitalismo liberal supuso importantes cambios en la mente de la gente. Esto hizo que nos centráramos cada vez más en lo físico, lo cual se encuentra perfectamente alineado con el guion oculto del ego, que trata de alejar a las personas de la disciplina mental.

 

Veamos lo que es la verdadera oración y de cómo obtener beneficios secundarios de ella cuando no tratamos de conseguirlos. Hemos estado poniendo el carro por delante del caballo, ahora veremos cómo poner el caballo delante del carro.

 

El impulso que nos lleva a hacer cosas en el mundo, desde estudiar o trabajar a practicar sexo o crear una familia, generalmente viene dado por el miedo a la muerte. Tenemos un plazo dado, por así decirlo. Dicho miedo puede adoptar muchas formas. Cuando este surge, debemos recordar lo erróneo de dicho miedo y del miedo a Dios. La risa es una de las mejores herramientas que el Espíritu Santo nos ofrecer para liberarnos del miedo a la muerte. Pues nos tomamos el mundo demasiado en serio, con el peligro de que este nos coma.

 

Algo que tenemos que entender es que somos inocentes, independientemente de lo que parezca ocurrir en nuestra vida. Algunas personas se sienten culpables por ser pobres, mientras que otras se sienten culpables por ser ricas. Hemos sido tanto ricos como pobres en nuestras numerosas vidas, sin embargo, ninguna de ellas es verdad, solo son un sueño.

 

Cuando tenemos un profundo deseo de algo, estamos pensando que somos un cuerpo, o que de algún modo estamos separados de Dios, pues solo así podemos desear algo. Si somos Espíritu, o si estamos unidos a Dios, no necesitamos nada. Si recordamos que no somos un cuerpo, podemos dar un paso atrás y ver que nuestro deseo no tiene valor.

 

No se nos está diciendo que renunciemos a todos los bienes materiales, se nos habla sobre nuestra manera de mirarlos. Si necesitamos algo, lo cual tendría que faltarnos para que lo necesitásemos, podemos recordar que tan solo es un sustituto de Dios,  y que nuestro único problema es la sensación de separación de la Divinidad.

 

En lugar de hacer que algo a nivel de la forma sea más importante que otra cosa, podemos recordar que en realidad todo es la misma nada. Al necesitar algo, partimos de un lugar de debilidad, pero si no necesitamos nada, caminamos con verdadera fuerza.

 

En ocasiones nos gusta algo y lo elegimos porque nos parece maravilloso. En ese caso podemos considerar que la belleza que vemos, o incluso la belleza en la que pensamos, es un símbolo de la abundancia del Espíritu. De ese modo, si en un momento que consideramos especial u oportuno no podemos experimentar en el mundo dicha belleza, esta sigue estando ahí, donde siempre estuvo, en nuestra mente.

 

La carencia puede emerger en forma de problemas económicos, resultado de la culpabilidad inconsciente. No tenemos por qué sentirnos mal por ello. La culpabilidad inconsciente podría expresarse de formas mucho peores. Es preferible eso que padecer graves problemas de salud y muchas otras dificultades con las que la gente tiene que enfrentarse.

 

Aprendamos a perdonar, pues el perdón nos lleva a despertar a la conciencia de lo que verdaderamente somos. Muchos de nosotros solo debemos contar nuestras bendiciones para sentirnos agradecidos de que la mayoría de nuestras lecciones sean suaves.

 

El universo ilusorio está en perpetuo cambio, mientras que Dios es inmutable y eterno. Nuestros problemas de escasez, que son símbolos del pensamiento de separación, quedan ampliados por el hecho de que estamos poniendo nuestra fe en algo con lo que no podemos contar. Si consideramos que nuestra fuente de abastecimiento es algo de este mundo, como una carrera profesional, un trabajo específico o nuestras propias habilidades, cuando algo cambie, como siempre sucede en este mundo, podríamos quedarnos en desventaja. Un origen ilusorio puede perderse.

 

Sin embargo, cuando nuestra fuente de origen no puede cambiar ni fallar, estamos poniendo nuestra fe donde está justificado que la pongamos. De esta manera podemos ver nuestras profesiones transitorias e iniciativas y empeños como simples herramientas que son expresiones simbólicas de nuestro abastecimiento constante. Ahora nuestra fuente se convierte en un pozo sin fondo donde podemos acudir para obtener guía, la cual siempre se presentará como algún tipo de inspiración.

 

Si se nos rompen las herramientas, no importa. No tenemos que permanecer atados a ellas porque no son nuestra fuente de origen. Si nuestra fuente es constante, una herramienta puede ser sustituida rápida y cómodamente por otra a través de la inspiración. Podemos relajarnos sabiendo que no es posible perder nuestra fuente.

 

Más adelante, generalmente cuando menos lo esperamos, nos llega una respuesta a nuestros problemas surgida de la nada, por así decirlo, como un efecto secundario de habernos unido con la Divinidad.

 

Tal como se nos dice en “La Canción De Oración”:

 

“El secreto de la verdadera oración es olvidarte de las cosas que crees que necesitas. Pedir lo específico es muy parecido a contemplar el pecado y después perdonarlo. Del mismo modo, en la oración pasas por alto tus necesidades específicas tal como las ves y las dejas en manos de Dios.”

 

A modo de ejemplo, en la meditación, podemos visualizarnos acompañados del Espíritu Santo, dirigiéndonos hacia Dios, y a continuación pensar en nosotros mismos dejando nuestros problemas, objetivos e ídolos ante su altar como regalos. Tras ello podemos expresar cuan agradecidos nos sentimos por estar completamente al cuidado de la Divinidad, por siempre seguros y totalmente atendidos. Tras ello continuamos con la meditación completamente en silencio, manteniendo la actitud de que Dios nos creó para ser y estar eternamente con Él. Así que nos olvidamos de todo, uniéndonos en el amor de Dios y entregándonos en alegre comunión. Algunos días más tarde, de repente, en un momento cotidiano cualquiera, puede llegar a nosotros una idea inspirada.

 

La gente suele buscar que Dios responda a sus plegarias, si supieran algo más sobre cómo han de rezar, también sabrían cómo llegan la respuestas. Estas no llegan en forma de respuestas físicas, se presentan en la mente en forma de guía. Esto es descrito en el Anexo como “Un eco del amor de Dios”.

 

La forma de la respuesta, si está dada por Dios, encajará con tu necesidad tal como tú la ves. Esto es meramente un eco de la respuesta de Su Voz. El verdadero sonido siempre es una canción de acción de gracias y de amor.

 

La clave está en unirse a Dios en amor y gratitud. Olvidándonos de todo lo demás y perdiéndonos en su amor. Esa es la “Canción De Oración”. El eco es un beneficio añadido, pero no el propósito de la oración. Simplemente es algo que ocurre de manera natural cuando nos unimos a Dios y lo amamos.

 

No puedes entonces, pedir el eco. La canción es el regalo. Junto con ella vienen los sobretonos, las armonías, los ecos, pero todos estos son secundarios.

 

Asimismo, las respuestas de la Divinidad son internas, no externas. Si algo aparece en el mundo, es un símbolo. No debemos pensar que Dios actúa en el mundo, porque no lo hace. Los resultados de seguir su guía pueden mostrarse como símbolos de seguridad y abundancia.

 

Ahora podemos operar desde una posición de fuerza en lugar de debilidad. Tal vez descubramos que tenemos más paciencia y nos relajamos más en nuestras labores, consiguiendo así una mejor eficacia. Vaciando nuestra mente de los deseos que percibimos en ella cuando vamos a Dios, podemos experimentar su amor. Al retornar al mundo donde pensamos que estamos, podemos recordar con más regularidad el verdadero lugar en el que nos encontramos: en Dios. A veces veremos de manera muy clara y natural lo que debemos hacer en el mundo para resolver nuestros problemas. O, si tenemos que afrontar una decisión importante, en qué sentido debemos decidir.

 

La prueba más contundente de la validez de este método es que funciona. A medida que aceptamos los regalos de nuestro Padre, recordamos que estamos eternamente con Él.

 

Dios solo responde para la eternidad. Pero aun así, todas las pequeñas respuestas están contenidas en esto.

 

Cuando vamos a Dios, no estamos tratando de conseguir nada, simplemente lo amamos. Al hacerlo, nos damos cuenta de que somos amados, ahora y por toda la eternidad.

 

En la verdadera plegaria, solo oyes la canción. Todo el resto es mero añadido. Has buscado primero el Reino de los Cielos, y todo lo demás se te ha dado por añadidura.

 

LITTLE BIG PLANET (Markus Reugels)

 

* Este artículo es un resumen personalizado de algunos extractos de UN CURSO DE MILAGROS, de su correspondiente anexo LA CANCIÓN DE ORACIÓN y del Capítulo VERDADERA ORACIÓN Y ABUNDANCIA, del libro LA DESAPARICIÓN DEL UNIVERSO de Gary R. Renard.

 

Edgar Zamora Malagón

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