3. CONFLICTOS LABORALES:

Esta noche me sentía frustrado, decepcionado, olvidado y enfadado en relación a mi empleo.

 

No es necesario que entre en detalles porque todos hemos podido experimentar dichas emociones y sus pensamientos acordes de separación y culpa.

 

Me estaba costando ver a mis compañeros como hermanos en Cristo. Podría decir que estaba teniendo interferencias en mi relación con el Espíritu Santo. El ego se estaba apoderando de mi experiencia.

 

Obviamente algo tenía que hacer, o dejar de hacer, según se mire. He exigido un cambio positivo, he justificado mi criterio, me he nombrado merecedor de todo lo bueno, y me he engañado un buen rato creyendo que las fantasías del mundo ilusorio podrían salvarme de algún modo…

 

Así que tomando el café del descanso, a las tres de la mañana, me he rendido y me he abierto a escuchar. Actualmente repaso el curso a través de un audiolibro con voz femenina muy agradable; pues he activado la grabación, que se encontraba en algún punto del capítulo catorce, llamado LAS ENSEÑANZAS EN FAVOR DE LA VERDAD, y lo primero y único que he escuchado ha sido lo siguiente:

 

“Siempre que tengas dudas acerca de lo que debes hacer, piensa en su presencia (la del Espíritu Santo) y repite para tus adentros esto y solo esto:

ÉL ME GUÍA Y CONOCE EL CAMINO QUE YO NO CONOZCO, MAS NUNCA ME PRIVARÁ DE LO QUE QUIERE QUE YO APRENDA, POR ESO CONFÍO EN QUE ME COMUNICARÁ TODO LO QUE SABE POR MI.

Déjale entonces que te enseñe quedamente como percibir tu inocencia (y la de tus hermanos), la cual está ya ahí.”

 

Por un breve momento he tenido lo que el Curso denomina un “Instante Santo”. No puedo decir que tras ello mi mente haya retornado a la paz y a la confianza completa, porque me he vuelto a sumergir en el sueño como si de la realidad se tratase, pero he podido reconocer donde está la verdad y hacia dónde quiero dirigirme. Será  cuestión de entrenamiento… Hoy tengo una nueva oportunidad para perdonar.

 

Edgar Zamora Malagón

 

EL GRITO (Edvard Munch)

ORACIÓN SIMPLE PARA EL DÍA A DÍA

A los estudiantes de Un Curso De Milagros se nos muestran  una serie de conceptos que en ocasiones no nos resultan fáciles de entender y generalmente requerimos de cierto tiempo para integrar su significado completo. Veamos algunos de ellos junto con definiciones sencillas de los mismos:

 

Expiación: Hace referencia al deshacimiento de la percepción errónea de la realidad y de sus aparentes efectos.

Santificación: El reconocimiento de que todo lo que se aparta de la paz resulta inocuo.

Espíritu Santo: Es el espacio de plena conciencia de la unión de todos los seres con la divinidad.

Extensión: La expansión de las cualidades divinas hacia el universo.

Instante Santo: La experiencia de vivir el presente libre de interpretaciones.

 

Con el fin de facilitar que nuestro día a día sea una experiencia educativa, sana y feliz, he desarrollado una pequeña oración, fácil de recordar y que nos guía hacia la conciencia correcta. Yo la utilizo en cualquier instante que me permita poner atención en su contenido. Me resultan adecuados momentos tales como cuando estoy haciendo el café de la mañana, o cuando me estoy duchando, caminando hacia algún lugar o simplemente paseando por el campo,  e incluso cuando conduzco hacia el trabajo.

 

La Oración dice así:

 

– Gracias por la Expiación de todo pensamiento, palabra, emoción o acción que pueda aparentar apartarme de la Paz y el Amor de Dios.

– Gracias por la Santificación de mi relación con mi cuerpo, con mi mente y con el mundo.

– Gracias Espíritu Santo por expresarte a través de mí y hacer de mi cuerpo y de mi mente un recipiente de tu Sabiduría y Compasión.

– Gracias por la Extensión de la Bendición Divina hacia el mundo.

– Gracias porque el día de hoy es un Instante Santo.

 

Fijémonos en que en dicha plegaria no estamos pidiendo, sino que agradecemos lo que ya es, para así apartarnos de la percepción de necesidad y seguir creciendo en la gratitud.

 

 

AUTOR: Edgar Zamora Malagón