DIBUJA TUS DESEOS

En esta ocasión vamos a ver un ejercicio fácil y divertido que podemos realizar en la intimidad o junto a nuestros hijos. No se trata de otra cosa que de dibujar con plena atención aquello que deseamos experimentar o que simplemente agradecemos en las diferentes áreas de nuestra vida. Desde el trabajo a la pareja, los estudios o las aficiones, la salud o el dinero.

El estilo es libre, no es necesario limitarnos al dibujo, también podemos hacer un collage o una mezcla de ambos. Realizaremos imágenes de cada una de las áreas por separado o una mayor en la que se mezclen todas ellas, siempre y cuando seamos capaces de discernir en la misma aquello que hemos querido plasmar.

Lo importante es que nos divirtamos y que seamos creativos. Obviamente no se trata de demostrar ningún tipo de talento para el dibujo y la pintura, por lo que nuestra intención no estará puesta en hacer el dibujo más perfecto sino el más acorde a nuestra inspiración. Si nos perdemos en la necesidad mental de que nos salga perfecto estaremos alejándonos del motivo de la experiencia y arruinando un precioso momento.

 

Una vez terminado el proceso creativo, que habremos tratado de enfocar como un instante santo, de divertimiento. Utilizaremos dichas imágenes como complemento a nuestras oraciones. En este caso, tras una plegaria con la que alinearnos con nuestra Mente Recta, dejaremos las palabras a un lado para centrarnos únicamente en el ejercicio de imaginar nuestra realidad desde la perspectiva de un sueño feliz, utilizando nuestros dibujos como guía y refuerzo para nuestra imaginación.

 

La plegaria que propongo para este ejercicio es un bonito y antiguo llamamiento a la paz con el que me siento en total coherencia. Podemos repetirla tres veces tras haber realizado algunas respiraciones para relajarnos. Es la siguiente:

 

ORACIÓN DE SAN FRANCISCO DE ASÍS

Señor, hazme instrumento de tu Paz,

Que donde haya odio, siembre yo Amor,

Donde haya injuria, Perdón

Donde haya duda, Fe

Donde haya desesperación, Esperanza

Donde haya sombra, Luz

Donde haya tristeza, Alegría.

Divino Maestro

Concédeme que no busque ser consolado, sino consolar

Que no busque ser comprendido, sino comprender

Que no busque ser amado, sino amar.

Porque dando es como recibo

Perdonando es como tú me perdonas;

Y muriendo en ti, nazco para la vida eterna.

AMÉN

 

Sin recrearnos en exceso para no despistarnos, cerraremos los ojos e iremos repasando cada área, viendo en nuestro interior las situaciones propicias, tratando de ver los colores, de sentir los olores, tocaremos en nuestra imaginación, escucharemos el sonido y experimentaremos como nos relacionamos en nuestro interior con aquello que hemos decidido. El objetivo será el de captar la esencia de las experiencias, agradeciendo tanto lo que ya es como lo que está por venir.

 

Autor: Edgar Zamora Malagón