CARTA AL CUERPO

Ahora es el momento de incluirte en la Mente Recta. Ya solo quedas tú. Estoy cansado de la lucha. De escogerte por tu vulnerabilidad para negar mi origen divino.

 

Siento el daño que te he hecho con mis juicios. Lamento haberme confundido, no haberte aceptado, intentar cambiarte y que fueras de otra manera, hacerlo y seguir inconforme.

 

Hasta ahora has recibido las órdenes incoherentes de dos señores opuestos. A partir de hoy y para siempre, vamos a hacer que esta relación se santifique. Que deje de pilotarte la culpa para ser guiado enteramente por el amor.

 

Acepto al Cristo que hay en nosotros y permito que este se desarrolle en beneficio de todos. Decreto que sea el amor del Espíritu Santo el que se exprese a través nuestro, en pensamiento, palabra y obra.

 

En este acto de humildad y de reconocimiento, perdono mis creencias sobre ti y en cuanto a tu función. Perdono el no haber atendido tus llamadas al amor. Perdono el haberte debilitado haciéndote especial.

 

Ahora sé que la enfermedad no puede aparecer en un cuerpo plenamente amado. Ya no eres el medio a través del cual el miedo del ego se expresa. Mi elección es que tu propósito sea el de enseñarnos la paz, de manera que nada externo pueda afectarnos.

 

Que así sea.

Gracias.

 

LA CREACIÓN DE ADÁN (Miguel Angel)

 

Edgar Zamora Malagón

 (Basado en las enseñanzas de Un Curso De Milagros, así como en las sesiones guiadas por Marta Salvat Balaguer y los libros de Kenneth Wapnick, ambos facilitadores del Curso).

1. LA VIDA IRREAL

– La vida es un sueño a ojos de la mente recta. El ego se mueve en un campo de infinitas partes separadas, pero en el fondo solo existe un ego, y más en el fondo aun, el ego es ilusorio; una idea en la mente del hijo de Dios.

– La vida es un símbolo de lo que nunca será real. El mundo no existe fuera de nosotros, igual que nosotros no existimos fuera de la divinidad. Nos acercamos a casa con cada acto de perdón; en verdad nunca nos fuimos del hogar y el perdonar es una herramienta que lo único que hace es desvanecer el oscuro camino que creímos recorrer.

– La vida, entendida como la experiencia humana, donde hay un adentro y un afuera, no es real. A la luz de la verdad el tiempo es presente. Hemos querido ver un orden en el universo, una simbiosis perfecta, pero dos árboles  en un mismo espacio compiten por sobrevivir. No hay un equilibrio perfecto ahí afuera, pero puedes reconocer en lo que ves el reflejo de tus pensamientos y perdonarlos por lo que no está sucediendo, pues absolutamente nada pasa más allá de la paz perfecta.

Edgar Zamora Malagón

 

EL JARDÍN DE LAS DELICIAS (Hieronymus van Aeken Bosch)