EL PERDÓN DEL SUEÑO

El objetivo de la siguiente oración es la plena paz interior.

 

EL UNIVERSO ES UN SUEÑO.

PERDONO AL MUNDO,

PUES SOLO VEO EL REFLEJO DE MIS PROPIAS ILUSIONES.

PERDONO A MIS HERMANOS

POR TODO LO QUE NO HAN HECHO.

Y ASÍ ME PERDONO A MI MISMO;

DIOS ES.

 

 

Para su comprensión y verdadero efecto, resulta interesante estudiar brevemente algunos de los términos bajo la guía de Un Curso De Milagros.

 

UNIVERSO / SUEÑO / ILUSIONES: En esta línea de conocimiento se concibe la creación en su totalidad como un constructo artificial e imaginario, diseñado por una mente dormida.

 

PERDÓN / MUNDO / HERMANOS: Cada individuo es parte de esa mente que está teniendo un sueño de separación. El mundo que el sujeto experimenta se le presenta como la proyección de la propia culpa interna, ya sea consciente o no de ello. Por lo tanto, cuando en la oración expresamos el concepto del perdón, no lo hacemos referenciando el acto de perdonar objetos, personas o experiencias externas de las cuales somos o hemos sido víctimas. Más bien estamos comprendiendo que no hay un mundo ahí afuera que nos pueda causar ningún mal, y que cada persona con la que nos encontramos, no solo no deja de actuar en una fantasía aparentemente real, sino que en esencia está unida a nosotros y nos muestra cuan culpables nos sentimos.

 

DIOS ES: Finalmente, al verbalizar dicha expresión, estamos haciendo referencia a ese estado de gracia, ajeno a la creación dualista, del que nunca nos hemos separado, pues solo hemos olvidado nuestra verdadera naturaleza por un instante superfluo.

 

Tras estas últimas palabras se hace el silencio y nos permitimos sentir la paz y el amor que somos.

 

AUTOR: Edgar Zamora Malagón

ORACIÓN SIMPLE PARA EL DÍA A DÍA

A los estudiantes de Un Curso De Milagros se nos muestran  una serie de conceptos que en ocasiones no nos resultan fáciles de entender y generalmente requerimos de cierto tiempo para integrar su significado completo. Veamos algunos de ellos junto con definiciones sencillas de los mismos:

 

Expiación: Hace referencia al deshacimiento de la percepción errónea de la realidad y de sus aparentes efectos.

Santificación: El reconocimiento de que todo lo que se aparta de la paz resulta inocuo.

Espíritu Santo: Es el espacio de plena conciencia de la unión de todos los seres con la divinidad.

Extensión: La expansión de las cualidades divinas hacia el universo.

Instante Santo: La experiencia de vivir el presente libre de interpretaciones.

 

Con el fin de facilitar que nuestro día a día sea una experiencia educativa, sana y feliz, he desarrollado una pequeña oración, fácil de recordar y que nos guía hacia la conciencia correcta. Yo la utilizo en cualquier instante que me permita poner atención en su contenido. Me resultan adecuados momentos tales como cuando estoy haciendo el café de la mañana, o cuando me estoy duchando, caminando hacia algún lugar o simplemente paseando por el campo,  e incluso cuando conduzco hacia el trabajo.

 

La Oración dice así:

 

– Gracias por la Expiación de todo pensamiento, palabra, emoción o acción que pueda aparentar apartarme de la Paz y el Amor de Dios.

– Gracias por la Santificación de mi relación con mi cuerpo, con mi mente y con el mundo.

– Gracias Espíritu Santo por expresarte a través de mí y hacer de mi cuerpo y de mi mente un recipiente de tu Sabiduría y Compasión.

– Gracias por la Extensión de la Bendición Divina hacia el mundo.

– Gracias porque el día de hoy es un Instante Santo.

 

Fijémonos en que en dicha plegaria no estamos pidiendo, sino que agradecemos lo que ya es, para así apartarnos de la percepción de necesidad y seguir creciendo en la gratitud.

 

 

AUTOR: Edgar Zamora Malagón

 

DIBUJA TUS DESEOS

En esta ocasión vamos a ver un ejercicio fácil y divertido que podemos realizar en la intimidad o junto a nuestros hijos. No se trata de otra cosa que de dibujar con plena atención aquello que deseamos experimentar o que simplemente agradecemos en las diferentes áreas de nuestra vida. Desde el trabajo a la pareja, los estudios o las aficiones, la salud o el dinero.

El estilo es libre, no es necesario limitarnos al dibujo, también podemos hacer un collage o una mezcla de ambos. Realizaremos imágenes de cada una de las áreas por separado o una mayor en la que se mezclen todas ellas, siempre y cuando seamos capaces de discernir en la misma aquello que hemos querido plasmar.

Lo importante es que nos divirtamos y que seamos creativos. Obviamente no se trata de demostrar ningún tipo de talento para el dibujo y la pintura, por lo que nuestra intención no estará puesta en hacer el dibujo más perfecto sino el más acorde a nuestra inspiración. Si nos perdemos en la necesidad mental de que nos salga perfecto estaremos alejándonos del motivo de la experiencia y arruinando un precioso momento.

 

Una vez terminado el proceso creativo, que habremos tratado de enfocar como un instante santo, de divertimiento. Utilizaremos dichas imágenes como complemento a nuestras oraciones. En este caso, tras una plegaria con la que alinearnos con nuestra Mente Recta, dejaremos las palabras a un lado para centrarnos únicamente en el ejercicio de imaginar nuestra realidad desde la perspectiva de un sueño feliz, utilizando nuestros dibujos como guía y refuerzo para nuestra imaginación.

 

La plegaria que propongo para este ejercicio es un bonito y antiguo llamamiento a la paz con el que me siento en total coherencia. Podemos repetirla tres veces tras haber realizado algunas respiraciones para relajarnos. Es la siguiente:

 

ORACIÓN DE SAN FRANCISCO DE ASÍS

Señor, hazme instrumento de tu Paz,

Que donde haya odio, siembre yo Amor,

Donde haya injuria, Perdón

Donde haya duda, Fe

Donde haya desesperación, Esperanza

Donde haya sombra, Luz

Donde haya tristeza, Alegría.

Divino Maestro

Concédeme que no busque ser consolado, sino consolar

Que no busque ser comprendido, sino comprender

Que no busque ser amado, sino amar.

Porque dando es como recibo

Perdonando es como tú me perdonas;

Y muriendo en ti, nazco para la vida eterna.

AMÉN

 

Sin recrearnos en exceso para no despistarnos, cerraremos los ojos e iremos repasando cada área, viendo en nuestro interior las situaciones propicias, tratando de ver los colores, de sentir los olores, tocaremos en nuestra imaginación, escucharemos el sonido y experimentaremos como nos relacionamos en nuestro interior con aquello que hemos decidido. El objetivo será el de captar la esencia de las experiencias, agradeciendo tanto lo que ya es como lo que está por venir.

 

Autor: Edgar Zamora Malagón