4. MUNDO CABRÓN, YO TE LIBERO

Dios es la verdad última de todas las cosas. Pero Dios no tiene nada que ver con el Universo. Cualquier religión no ha hecho más que fantasear con una imagen a semejanza del ser humano.

El ser humano es la muestra de la separación; casi es posible creer que la vida que el hombre experimenta tiene algo de realidad. Gracias a Dios, la realidad se expresa por doquier, y todo aquel que quiera ver podrá diferenciar entre el amor y el sacrificio, y reconocerá que el segundo carece de toda solidez.

Lo que el miedo ha erigido no puede existir. Lo que los ojos del cuerpo ven, no puede provocar nada. Lo que las manos tocan, es un pensamiento extraño, un sueño que duró una milésima de segundo en la mente del Hijo de Dios.

No basta con aplicar las palabras. No basta con usar la enseñanza en breves situaciones ni en problemas concretos que aparentan estar en nuestras vidas. No basta con Ser a veces, a veces Espíritu, a veces ego… Se puede despertar completamente, y ver solo luz en cada cosa que antes parecía proyectar sombra.

Puedo permitir que el campo de batalla se convierta en una escuela que me enseñe a perdonar, a agradecer, a soltar y a ver a Dios, que es lo que yo soy y nada más.

Mundo cabrón, yo te libero, vida puta y puta muerte, os dejo desaparecer. Espíritu Santo, confianza plena, segura indefensión, rica verdad, me aparto del medio y te dejo usar a este cuerpo que he creído ser, a este corazón y a esta mente, para el único fin de volver al principio del que nunca partí.

 

GUERNICA (Pablo Picasso)

 

Edgar Zamora Malagón

1. LA VIDA IRREAL

– La vida es un sueño a ojos de la mente recta. El ego se mueve en un campo de infinitas partes separadas, pero en el fondo solo existe un ego, y más en el fondo aun, el ego es ilusorio; una idea en la mente del hijo de Dios.

– La vida es un símbolo de lo que nunca será real. El mundo no existe fuera de nosotros, igual que nosotros no existimos fuera de la divinidad. Nos acercamos a casa con cada acto de perdón; en verdad nunca nos fuimos del hogar y el perdonar es una herramienta que lo único que hace es desvanecer el oscuro camino que creímos recorrer.

– La vida, entendida como la experiencia humana, donde hay un adentro y un afuera, no es real. A la luz de la verdad el tiempo es presente. Hemos querido ver un orden en el universo, una simbiosis perfecta, pero dos árboles  en un mismo espacio compiten por sobrevivir. No hay un equilibrio perfecto ahí afuera, pero puedes reconocer en lo que ves el reflejo de tus pensamientos y perdonarlos por lo que no está sucediendo, pues absolutamente nada pasa más allá de la paz perfecta.

Edgar Zamora Malagón

 

EL JARDÍN DE LAS DELICIAS (Hieronymus van Aeken Bosch)

EL PERDÓN DEL SUEÑO

El objetivo de la siguiente oración es la plena paz interior.

 

EL UNIVERSO ES UN SUEÑO.

PERDONO AL MUNDO,

PUES SOLO VEO EL REFLEJO DE MIS PROPIAS ILUSIONES.

PERDONO A MIS HERMANOS

POR TODO LO QUE NO HAN HECHO.

Y ASÍ ME PERDONO A MI MISMO;

DIOS ES.

 

 

Para su comprensión y verdadero efecto, resulta interesante estudiar brevemente algunos de los términos bajo la guía de Un Curso De Milagros.

 

UNIVERSO / SUEÑO / ILUSIONES: En esta línea de conocimiento se concibe la creación en su totalidad como un constructo artificial e imaginario, diseñado por una mente dormida.

 

PERDÓN / MUNDO / HERMANOS: Cada individuo es parte de esa mente que está teniendo un sueño de separación. El mundo que el sujeto experimenta se le presenta como la proyección de la propia culpa interna, ya sea consciente o no de ello. Por lo tanto, cuando en la oración expresamos el concepto del perdón, no lo hacemos referenciando el acto de perdonar objetos, personas o experiencias externas de las cuales somos o hemos sido víctimas. Más bien estamos comprendiendo que no hay un mundo ahí afuera que nos pueda causar ningún mal, y que cada persona con la que nos encontramos, no solo no deja de actuar en una fantasía aparentemente real, sino que en esencia está unida a nosotros y nos muestra cuan culpables nos sentimos.

 

DIOS ES: Finalmente, al verbalizar dicha expresión, estamos haciendo referencia a ese estado de gracia, ajeno a la creación dualista, del que nunca nos hemos separado, pues solo hemos olvidado nuestra verdadera naturaleza por un instante superfluo.

 

Tras estas últimas palabras se hace el silencio y nos permitimos sentir la paz y el amor que somos.

 

AUTOR: Edgar Zamora Malagón